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PATAGONIA EN VULCAN – 2018

A poco más de 2 mese de haber comprado la Kawasaki Vulcan 500 del 94, y después de haberle hecho unos ajustes tecnicos y mecanicos, me decidi salir a la ruta para quemar las 2 semanas que me quedaban de vacaciones en el trabajo. Arme la hoja de ruta, reserve los hospedajes y para fines de Noviembre arranque este viajecito que me llevaría una vez más por la Patagonia Argentina.

El primer día viaje de Rincón a Villarino, pueblito pasando Bahía Blanca, al hotel de ruta La Merced, hotel que ya conozco, y que hasta ahora es parada obligatoria viajando al sur. Los primeros kms me acompañó Fernando, amigo de las redes sociales.
al otro dia sali para las grutas, el segundo destino, y en donde me iba a quedar un dia para descansar, e intentar disfrutar de la playa. Pasado el medio llegue al balneario, di un par de vueltas con la vulcan, saque algunas fotos y me fui derecho al hospedaje que tenía reservado a descansar un rato. A la tardecita salí a caminar un poco por la costanera, y me puse en contacto con un colega motoquero de Las Grutas.

El tercer día del viaje, descanse, dormí casi toda la mañana, intercalando el desayuno. El día no ayudaba mucho, así que me camine casi toda la costa de punta a punta, de ida y vuelta. Almorcé por ahí, y salió siesta, para después visitar al amigo Maxi Ponce, para tomar unos mates, y meterle mucha charla de viajes y anécdotas increíbles.
En el cuarto dia sali para Puerto Madryn, al principio el dia pintaba feo, pero con el pasar de los kms fue mejorando hasta que llegue a Madryn, con una pequeña falla, que gracias a algo de suerte la pude resolver. Deje las alforjas en el hostel y salí a recorrer la ciudad con la vulcan. Al rato me contacte con Matías, otro motoviajero de Madryn, con el cual compartimos ese dia un rato de charlas. A la noche una cena tranqui y al catre.

El quinto día fue también de descanso, dormir, desayune y seguí acostado descansando, lo necesitaba. Al mediodía almorcé algo tranqui en el hostel, previo paso por una almacén. Por la tarde volví a sacar la vulcan y recorrí la costanera de punta a punta, saque muchas fotos y filme a lo pavo. La ciudad no paraba de maravillarme. A la tardecita guarde la vulcan y me volví a encontrar con Matías, y cervezas por medio volvimos a contar miles de anécdotas de viajes.Nos despedimos porque se iba a trabajar, y quedamos que al dia siguiente me acompañaba hasta la ruta.

Y así fue, cerca de las 8 de la mañana, Matías me paso a buscar y salí viaje, con la compañía de Matías, hasta la ruta. Pase por las afueras de Trelew, cargue nafta de Dolavon y Las Plumas, ahí la ruta se complicó, pero llegue al destino pasadas las 18, el pueblito llamado Los Altares, un oasis en el medio de la Patagonia. Descanse un buen rato, y pasadas las 21.30 cruce la ruta y fui a cenar a un comedor de ruta, espectacular todo, la comida, la atencion, todo, y como dicen, panza llena, corazón contento. Y así me fui a dormir.
Septimo dia, sali pasadas las 8, después de un buen desayuno, rumbo oeste, transitando la ruta 25, por lugares que ya había pasado, y que no conocía, ya que los había hecho el año anterior (2017) bajo una lluvia torrencial que no me dejó disfrutar del paisaje. Llegue a Tecka, cargue combustible y segui viaje rumbo a Esquel, el destino del día, donde llegué a media tarde. Al rato me contacte con Dani, otro motoviajero, el cual al toque organizó un asado con gente de su motoclub, el cual estuvo muy bueno.
En el octavo dia, a media mañana, salí con la vulcan rumbo a Trevelin, un pueblito cercano el cual quería conocer, y allá fui. Recorrí parte del parque nacional los alerces, intente pasar por una represa cercano, pero el camino en un estado medio feo me hizo pegar la vuelta, justo cuando comenzaba a subir una linda cuesta. Almorcé en Trevelin, y pase casi toda la tarde en la plaza del pueblo, donde de a poco se fue armando una feria de artesanos, donde compre algunas cosas. Volvi con las últimas horas del día al hostel, donde comimos una pata de cordero patagónico, excelente despedida de Esquel.
Al otro dia a media mañana salí una vez más a la ruta, rumbo a Villa La Angostura, donde llegué a media tarde. Deje mis bartulos en el hostel y salí a recorrer la villa, para volver a última hora al hostel, y recordar, ya tarde que no había comprado nada para hacerme de cena, así que tuve que improvisar.
Décimo día, después de un desayuno bien cargado, salí a caminar por el centro y de ahí derecho al puerto, sobre el lago nahuel Huapi, unos 3 kms de caminata, hermosos. Ahi me tome un catamarán, que me llevó al bosque de arrayanes y a un tour por la zona. Salado pero recomendable. A la tardecita volví al pueblo, pase por el super, y me hice para la cena mi especialidad, chau fan a la Luciano. sobre mesa con gente del hostel y tarde a la noche me fui a dormir.
Arranco el dia once, nublado y feo, muy feo, amago llover todo el día, así que hice fiaca hasta la tarde en el hostel. Salí a caminar, sacar fotos, filmar y comprar algo para la familia. A la noche me invitaron con trucha, y yo invite una ensaladita, otra sobremesa, y a despedirme de mis últimos momentos en el hostel.
Dia doce, desayuno y una vez más a la ruta, así comenzaba la travesía de la vuelta a casa. Tranqui hice el camino de los 7 lagos una vez más, y no deja de fascinarme, de encontrar paisajes nuevos, lugares nuevos. Como a las 11 pase San Martín de los Andes, para llegar pasadito el mediodía a Junín de los Andes, donde paré a almorzar, segui ruta, y con viento, mucho, cruzado. Como a las 16 pase Piedra del Águila, a las 18 Arroyito, y como a las 19 llegué al hostel de Neuquén, donde hice noche.
Ante ultimo dia del viaje, uno de los días complicados de ruta, pare a refigerarme en colonia 25 de Mayo, con calor, y me persigne antes de hacer la ruta del desierto, que atraviesa toda La Pampa. Almorcé en La Reforma, cargue nafta, pase por Chacharramendi, y llegue a General Acha, el último destino del viaje.
Dia catorce, el dia de ruta más largo, lo sabía, ya lo había hecho otras veces, así que con el amanecer me levanté, arme la vulcan, desayune y salí a la ruta. A media mañana y con mucho viento ya había pasado la ciudad de Santa Rosa, al medio dia visite a un amigo que me invitó a almorzar con su familia en Pehuajó. Pase varios pueblos, de lejos vi al catedral de Lujan, y como a las 19 llegue a casa, cansado pero feliz de haber hecho un gran viaje una vez más, de haber conocido nuevos amigos, y de haber disfrutado la vulcan por primera vez en la ruta, fue increíble, maravilloso, y ahora, a preparar más viajes.
Nos estamos leyendo

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