PATAGONIA 2016 – PUYUHUAPI A VILLA LA ANGOSTURA

Lunes 15 de Febrero – Dia 10
Amanece en Puyuhuapi, una leve bruma cubre todo el valle. La cama estaba tan bien, que me quedé un rato mas, no mucho, pero peor es nada, jaja. Sabiendo que el dia de viaje iba a ser relativamente corto, unos 190 kms, de los cuales al menos 100 o 90 eran de ripio, me levante tranquilisimo a eso de las 9 de la mañana, desayune como para mantenerme toda la mañana. Arme la moto, me despedí de la gente de la hostería Casa Ludwig, que me recibió de una manera super.
Todo listo, cerca de las 10 de la mañana salgo, atravieso todo Puyuhuapi, un pueblito que sinceramente me fascino, me maravillo, más que todo por los paisajes que lo rodean, por la sencillez, por todo.
Vuelvo a la ruta, a la Carretera Austral, al ripio, costeando un lago que ocupa prácticamente todo el ancho del valle, dejando apenas una línea al costado de una montaña para que pase la ruta. Apenas hice unos 16 kms volvió el asfalto, perfecto, hermoso. Hice unos kilómetros y paro en un costado de la ruta, era el momento ideal de probar una nueva ubicación la gopro, así que coloque un agarre a la defensa, y ahi puse la gopro. Prendí y a grabar mientras recorría la ruta. Llegó al primer pueblito, La Junta, paro y lleno el tanque, ya que hasta Chaitén era la unica estacion de servicio. Paso un puente colgante, y volvió el ripio, sabía que hasta Puerto Cárdenas, tenía unos 98 kilómetros en su gran mayoría de ripio, con algunos manchones de asfalto, de partes nuevas que están haciendo de la carretera austral, como por Villa Santa Lucia. Y así, tranquilo y sin apuros, fui llegando a Puerto Cárdenas, con mezcla de ripio de todos los tipo, pero que importaba, sabía que cruzando el puente que tenía delante no iba a tener más ripio en el resto del viaje, y así fue.
Pasado Puerto Cardenas me encamine a hacer los últimos 45 kilómetros tranquilisimo, si apuros, curvas de aca, de alla, cerros, paisajes cada vez más asombrosos, hasta que de repente, a lo lejos, pude ver lo que esperaba, otra de las metas del viaje, El Océano Pacífico, en las costa de Chaitén, y así una gran sensación de felicidad comenzó a recorrer mi cuerpo. Llegue, ya el viaje tenía un objetivo más cumplido, cruzar el continente de Este a Oeste, no lo habré hecho en la parte más ancha, pero lo hice. Llegó, doy una vuelta por la costanera, paro en la estación de servicio, lleno el tanque, solo para salir mañana tranquilo, por si acaso. Hago unos metros con la moto, y la estacionó en la costanera. Me bajo y me quedo contemplando la gran costa que tiene Chaitén, y allá a lo lejos, inmenso, el Pacífico, y así me quedé un buen rato, fotos, filmaciones, y al Hostel me fui. Me anoto en la recepción, dejo las alforjas y los bolsitos en la pieza, y salí a caminar por el pueblo, y de paso aprovecho para almorzar, ya que eran pasadas las 13. Entre a un bodegón, donde comí un pollo a la cacerola con papas, que estaba para chuparse los dedos. Un par de horas después volví al hostel a descansar un buen rato, si si, necesitaba una buena siesta. Me levante con los últimos rayos del sol, y recordemos que esto se daba pasadas las 20.30, así que mates por medio con la gente del hostel, charlas y demás, salí a ver si encontraba otro lugar donde poder cenar, y se dio que justo a media cuadra del bodegón donde había almorzado había una pizzería, muy bien puesta, así que entre y grata fue mi sorpresa al ver tan solo cuatro mesas, todas para compartir, si si, grandes mesas donde pueden sentarse varias personas. Así que me senté en la cabecera de una, donde ya había tres jóvenes locales, con quienes después de comer mi pizza, y tomar mi primer cerveza, nos pusimos a charlar de viajes, ya que ellos venían viajando a dedo desde Puerto Montt, rumbo a Puyuhuapi, y yo que venía de Puyuhuapi, les pase algo de info. Al rato se sumaron a la charla una pareja de Alemanes, que al otro dia iban a tomar el mismo ferry que yo rumbo a la isla de Chiloé. En resumen, pasadas las 12 de la noche, quedamos tomando unas cervezas, y hablando de futbol, en ingles tres chilenos, dos alemanes y un argentino, me sentí más visitante que nunca. Cerca de la una de la madrugada, me despedí, y caminé al hostel a dormir.

Martes 16 de Febrero – Dia 11
Sabiendo que a eso de las nueve tenía que estar en el puerto, para embarcarse en un nuevo transbordador, amanecí como a las siete de la mañana, me vestí, arregle las alforjas, bolsos y demas, breve pase y siga por el baño, y a desayunar, de los mejores desayunos que tuve en el viaje. debo de haber tomado al menos 3 tazas de café y no me acuerdo cuantas tostadas untadas con manteca y dulce. Saque la moto del galponcito que me habían facilitado para dejarla bajo techo, y al ratito se largo una leve llovizna, que apenas molestaba. Me despedí de la gente del hostel, les dejo una de mis tarjetas/calco, con promesa de alguna vez volver. Rumbie para el puerto, y, si, cola, a esperar, el transbordador ya estaba, pero estaban bajando recien todos los que habían llegado a Chaitén, ya que de la isla a Chaitén ida y vuelta, el viaje lo hace solo una vez a la semana, los martes.
Pasadas las 9.30, ya estaba subiendo al barco, y en un costado de la cubierta, junto a una bmw 1200, estacione a la Bordó, para que un marinero la amarre. Ayude al marinero a amarrarla, ya que no me daba mucha confianza, así me fui a la cubierta superior un poco más tranquilo, a descansar un rato, ya que tenía por delante algo más de cinco horas de navegación.
Me tomé un cafecito en la confitería, me saque fotos por todas las cubiertas, hice algunas filmaciones, y cuando me quise dar cuenta ya estábamos llegando a la Isla Grande de Chiloé, al puerto de la ciudad de Quellón. Bajo de cubierta, desamarramos la moto y salgo. Bajo al puerto, tomó la costanera hasta que se corta y de ahí la ruta 5, la cual dicen es la “panamericana sur”. Ahí le pegue derecho por la ruta, bajo la lluvia que no paró hasta unos kilómetros antes de llegar al hostel. Por suerte la llovizna ahora se hacía intermitente, llovía menos de lo que no. Así que pasadas las cuatro de la tarde y con mucho hambre llegue a Castro, y al espectacular hostel que me esperaba. Baje todos los bolsos de la moto, me registre, descanse unos minutos y lleve la moto al estacionamiento que tenía asignado a unos 40 metros del hostel, en el patio de unas cabañas que pertenecen al mismo dueño del hostel. Así que después de dar unas vueltas por el hostel, cambiarme de ropa y demas, me fui a caminar por el centro del pueblo y buscar un lugar donde poder comer algo, y por suerte encontré un lugar muy bueno, medio salado, pero que comí para el campeonato, jaja, se llama “La Brújula” y es super recomendable, frente a la plaza, y pegadito a los bomberos. A media tarde, camine un poco mas, di una vuelta a la plaza, y volví al hostel con los últimos rayos del sol, pasadas apenas las ocho de la noche. Me fui para el living del hostel, a usar un poco el wifi, subir algunas fotos y ver algo de las redes sociales, mientras me invitaban unos mates otros viajeros que estaban también descansando en el living del hostel. Y ahí salió la idea de lo que podía hacer al otro dia. Pasadas las 22 cene algo livianito y como a las 23.30 enfile para la habitación a dormir.

Miércoles 17 de Febrero – Dia 12
Pasadas las ocho de la mañana me levanto, después de dormir terriblemente bien. Voy para el comedor del hostel por el desayuno, y sorpresa, las mesa estaba llena por donde la mires, tasas, panes, mantecas, dulces, de todo y mas, yo feliz, iba a tener un desayuno “nutritivo” y para tirar casi todo el dia, pasadas las 9, como dice el dicho “panza llena, corazón contento”, llene la riñonera con las cámaras y algunos accesorios y salí a caminar con la idea de primero pasar a ver cómo estaba la moto, y ahí estaba, tranquila, como si nada. esperandome para volver a la ruta. Hice un par de cuadras más y llegue a una parada de buses, donde esperé un rato y tome unos rumbo sur, y después oeste, tomando un camino increíble, costeando un inmenso lago, faldeando unos pequeños cerros. Pasadas las 10.30 o cerca de las 11 llegué a Cucao, al Parque Nacional Chiloé, mi idea era caminar un poco y salir a la playa, ver la inmensidad del Océano Pacífico frente a mí, camine rumbo norte, por una calle, paralela a la playa, con la idea de la la calle tuviera una salida a la playa, pero camine y camine y camine, y nada. Cansado y frustrado, después de caminar por un buen rato, decidí volver al pueblo. Pasado el mediodía, como a las dos de la tarde, comí un par de empanadas chilenas de queso, impresionantes. Algo más tranquilo y descansado, vi que la ruta seguía al sur, y pasaba una lomada. Me dije “perdido por perdido” y me puse a caminar otra vez, pero ahora rumbo sur, cruce la loma, y otra más, y alla estaba la salida a la playa, a menos de 500 metros del pueblo, si hubiera arrancado para el sur, me dije una y mil veces.
Fotos, filmaciones, y un buen rato contemplando la inmensidad del Océano Pacífico, todo para mi solo, ya que estaba completamente solo. estaba fresco y mucho no daba para meterse al agua, así que apenas me moje los pies, y me dije “Loco, en una semana estaba en la otra punta del continente frente al Atlántico”
Como a las cinco de la tarde me tomé un bus que me llevó de nuevo para Castro, con un clima muy cambiante, mezcla de sol y llovizna, llegue a Castro, a caminar, a merendar, a conocer gente de la ciudad/pueblo del sur de Chile.
Esta vez cerca de las nueve de la noche volví al hostel, con algo para cenar en una bolsa de supermercado. Nada de otro mundo, unos snacks y una botella de jugo de naranja. Por suerte todos los que pasamos por Hostels somos de charlar, y así que con algunos huéspedes nos quedamos entre cena y charlas pasando un buen rato. Así que como a las doce de la noche me despedí y a dormir, ya que al otro dia se vendría el tercer y último ferry y la vuelta al continente.

Jueves 18 de Febrero – Dia 13
Tal cual el día anterior, el desayuno en el hostel palafito estaba espectacular, esperándome. Lo despache rapidito. Fui al estacionamiento a buscar la moto, la estacione en la puerta. Cargue la moto, bajo una muy leve llovizna. Me despedí de la gente del hostel que me atendio de maravilla, la verdad que Palafito Hostel, en Castro, es una de las mejores opciones. Arranque y derecho al centro de la ciudad a cargar nafta. Tanque lleno y de nuevo a la ruta. Saliendo de Castro, la llovizna se hizo lluvia, y ahí me puse el equipo de lluvia. Ruta, ruta y mas ruta, pase algunos pueblitos, y llegue a Chacao. Anda para alla, espera acá, sentate ahi, quedate ahi. Así estuve esperando el tercer transbordador, nada, media hora en la costa, hasta que la fila comenzó a moverse, y ahí nomás sibi, trabe la moto, me quede sentado, me cobraron ahí mismo el pasaje, y cuando me estaba acomodando, ya estábamos llegando, si cortito, cuarenta y cinco minutos de viaje, desde que subí, hasta que baje. Hice unos kilómetros de ruta costera, hasta que de repente autopista, siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii, iupi, la unica contra, las motos no “safan” el peaje como en algunos de Argentina, a pagar todo, pero estaba impresionantemente bien, un billar. Pase por las afueras de Puerto Montt. Pasado el mediodía estaba por la altura de Puerto Varas, y en una estación de Servicio, hice un dos por uno, llene el tanque de la moto, y pare a almorzar. Como a las dos de la tarde, encare los últimos cincuenta y pico de kms que me deparaban a mi destino de ese dia, un hostel perdido en el medio de la campiña, a unos kms de Puerto Octay. Pasando el poblado de Frutilla Alto, tuve que salir de la autopista, para así encarar una ruta que me llevaba entre lomas, subidas y bajas, costenado ríos y lagos, astas Puerto Octay. Recorrí un poco el pueblo, bajo unas gotas de lluvia. Entre las cuatro y las cinco de la tarde llegué al hostel Zapato Amarillo, un hostel muy particular, tienen que ir para saber porque. Baje las alforjas, los bolsos, y derecho a la habitación, enorme, para mi solo. A vece es lo bueno de viajar fuera de temporada. Descanse un buen rato, una gran siesta. Con las últimas horas del dia me relaje en el inmenso deck que da al inmenso patio, fotos, timelapse, jugando con la gopro. Me invitaron a cenar los del Hostel, así que no pude decir que no, entre charlas, y contar una vez más el viaje que estaba haciendo por la patagonia, de donde venía y a dónde iba, se fue pasando la noche, y como a la una de la mañana me fui a dormir.

Viernes 19 de Febrero – Dia 14
Terminando la segunda semana del viaje, amaneció en Puerto Octay. Después de un suculento desayuno, arme la moto, me despedí de la gente del hostel y a seguir ruta, volvería a cruzar la frontera de vuelta a La Argentina.
Cruce de rutas para un lado, después para el otro, y son todos asfaltos prácticamente nuevos, en perfecto estado, un placer andar por ahí, y con un paisaje impresionante.
Llegó a un pueblito que se llama Entre Lagos y a cargar nafta, vueltas por aca, por alla, y de nuevo a la ruta derecho a la aduana Chilena, llegue entre las 10 y las 11 de la mañana. Colas interminables para hacer los trámites míos y de la moto para salir de Chile, mucha gente, poca predisposición de los empleados, nada que ver con la de Chile Chico.
Terminado, vamos de nuevo a la ruta y a la aduana Argentina, y en este tramo de la ruta entre las 2 aduanas se ve lo que dejó el volcán Puyehue hace unos años, pilas de ceniza por todos lados, aun al costado de la ruta, un panorama horrible.
Y cerca del mediodía llegué a la Aduana Argentina. Peor que la Chilena, mucha más gente, colas más largas, pero estas se movían un poco más rápido, así que no fue “tan doloroso”.
Como a las una termine todo el territorio, y para mi sorpresa, vi una cola interminable de autos para cruzar a Chile, por lo menos cuatro kilómetros de cola de autos, una locura.
Arranque derecho para Villa La Angostura, mi destino de ese día, a unos pocos kilómetros, ya con el Lago Nahuel Huapi a mi costado derecho. La idea era llegar al hostel, dejar todo, y salir a caminar para encontrar un lugar donde almorzar, y así fue. Llegue al hostel La Angostura, la mejor opcion de la Villa La Angostura, deje las alforjas y los bolsitos en el locket de la habitación, me calce la gorra, la riñonera con las camaritas, zapatillas y a caminar por la villa, a buscar donde almorzar tarde. y llegue a una gran pizzería, un espectáculo. Como a las cuatro de la tarde seguí dando vueltas por el centro comercial, viendo negocios, y quizas algo para compra, y si calcos para el parabrisas fue la primer opcion de compra. Di como tres vueltas al centro comercial de como mucho cinco cuadras para después volver al hostel, pegar los calcos.
Me tire en el living del hostel a ver unas pelis en el enorme led que hay.
Como a las diez de la noche volví a caminar por el centro de la Villa, y derecho a un barcito, para picar algo, tranqui, liviano, para volver al hostel y a dormir, pensando que podría hacer al otro dia.